Je suis Charlie

El semanario satírico Charlie Hebdo ya es inmortal. ¡Putain!, tan inmortal como es Mahoma para los fanáticos religiosos lo será esta publicación francesa para la libertad, la fraternidad y la igualdad en la conciencia colectiva europea; al menos así debería ser. La actual Europa es vieja conocedora de este triste evento porque ha tropezado muchas veces contra su propia estupidez e hipocresía, el mismo cinismo que la  condujo a la guerra entre moros y cristianos, posteriormente a siglos  de persecuciones con una iglesia oscura, conspiradora e inquisidora desde la Edad Media, también frente al control de las oligarquías rancias predominantes  o ante el fanatismo genocida y fascista ya en épocas más recientes. De esta suerte, ante este sinsentido es necesario recordar cómo se ha llegado hasta aquí. Históricamente el progreso se ha conseguido con la igualdad creada a partir de la Revolución Francesa y que significó, gracias a la máxima expresión de la libertad, el resultado de la fraternidad entre familias y clases sociales que vivían enfrentadas desde décadas así como también de la consolidación  democrática cuyo  poder -cabe recordar- recae en el pueblo. Con la república, donde nadie es más que nadie, -y si no preguntadle al rey Luis XVI-, se instauraron las bases de lo que hoy es Francia, un estado laico con libertad de culto y de expresión para todos; doctos, mentecatos, santos y herejes por igual.

Sirvan como ejemplo de lucidez y de entereza las siguientes líneas, donde ya se presagiaba un cambio hacia la modernidad:  «¡Pueblo, muero inocente de los delitos de los que se me acusa! Perdono a los que me matan. ¡Que mi sangre no recaiga jamás sobre Francia!». Estas fueron las últimas palabras de Luis XVI antes de ser ejecutado en la Plaza de la Revolución de París en 1793. El monarca tenía 38 años.

Revolución Francesa

 En el contexto actual se debe reflexionar que tanta sangre derramada no debería caer en saco roto y que esta situación debe reconducirse en el entendimiento mutuo entre personas cívicas. ¿Por qué significa Charlie Hebdo tanto para la sociedad europea actual?, en líneas generales porque en Francia ocurre que al igual que el Islam representa a una minoría de creyentes, -los religiosos que profesan el  Islam representan a una minoría en cuanto a cultura y religión-, de igual modo la publicación sarítica también reúne a una minoría de lectores.(digamos que Francia no ha sido tradicionalmente Islámica sino Católica, y que se lee más Le Monde que Charlie Hebdo que apenas cuenta con una tirada de 60.000 ejemplares). De esta manera, la garantía de las libertades de las minorías es la garantía del estado de derecho.

Hay personas que a día de hoy piensan que este tipo de publicaciones son ofensivas, y de hecho lo son en ocasiones, pero el género es el que es y no se negocia, pues la virtud de la publicación estriba en revolver conciencias, -de manera explícita e implícita-,  con suma ligereza y destreza intelectual. Sin embargo, La publicación va más allá de ilustraciones de Mahoma, también denuncia actos inmorales por parte de actores como Gérard Depardieu que golpean la ética del contribuyente galo o los bombardeos genocidas contra el pueblo Palestino por parte del ejército israelí. La cuestión es que en una sociedad democrática existe el derecho a decidir, a leer una publicación u otra, a ir a la iglesia o a la sinagoga los domingos o bien quedarte en casa viendo el fútbol o la pelota vasca. Nadie impone nada porque lejos quedaron las dictaduras, al menos explícitas dictaduras.

¿Existiría una publicación minoritaria y satírica en Egipto, Líbano, Siria, Marruecos, Afganistán, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y tantos otros? NO. ¿Se construirían iglesias o sinagogas en estos países como parte de la libertad de culto e igualdad subvencionado con dinero público? TAMPOCO. ¿Correría peligro la vida de las personas que promuevan estos derechos civiles? SÍ. No obstante nada de esto ocurre en la Europa actual, se ha de estar orgullosos por ello.

El amor es más fuerte que el odio

 

 

El atentado a la redacción de Charlie Hebdo no debe perderse y diluirse en la memoria «como lagrimas en la lluvia», sino debe recordarse como un episodio que reforzó el estado de igualdad en Europa garante del derecho de las minorías civiles, ya sean extranjeras o nacionales; porque esa esencia de libertad es algo por lo que aún se puede presumir en la Unión Europea frente a los ojos del mundo.  Ha corrido mucha sangre para llegar hasta aquí.  Esperemos que no se deteriore por la confusión del miedo y el oportunismo político y mediático.

Avec tout l’amour pour les victimes et les familles de Charlie Hebdo